[Proyecto Literario] En los umbrales de lo herido Por Charlotte Von T.


De día escribo para ganarme la vida y de noche para ganarme
la muerte.

Malú Urriola

Plegarias

Madre, escribir poemas sigue siendo una necesidad,
Un escape del hastío, de la felicidad,
Un recuerdo del ahogo somnífero que cada noche
Termina cayendo sobre los hombros,
Invadiendo el aire atrapado en las paredes,
Recordándome que en tu boca está mi ocaso.

Podría entenderse mi existencia como un milagro,
A imagen y semejanza del silencio,
Bautizada por la muerte es que vivo
Con un nombre olvidado por la Escrituras.
Mi mano busca nuevas interpretaciones,
Quiere encender la hoguera y volver a nacer.

Madre, hacer tu voluntad es un intento fallido
Por sanar estas palabras
Que quieren confesar la mentira arraigada en mi voz,
Pero solo un perro escucha mí aullar a lo lejos,
Mis rezos se ahogan con el viento,
Exiges un sacrificio, yo me recuesto en tu altar.

Podría entregarte mis palabras,
Pero estas se fugan con mi espíritu,
Intento pronunciar tu nombre mientras olvido el mío.
A veces encuentro un poco de esperanza,
Pero no anhelo beber de esas aguas benditas.

Madre, se siente tan estúpido rezarle a la imaginería,
Aunque a veces no temo inclinar mi cabeza
Por una porción de valor para enfrentar esas calles
Que no temen arrebatarme la fe.

Tanto rogar no parece tener sentido
Cuando son pocos los poemas que he escrito,
y es insuficiente rezar solo un rosario.

Solo déjame caer en la tentación de escribir otra vez
Y líbrame de quedar sin tinta.



Agonizar

Vienes en la madrugada a lamer mis labios,
Buscas en ellos algo que me lleve hasta tus brazos,
Empujada por un viento sur te entrego mi pecho
Porque la verdad es que nunca quise sanar mi herida.

Amo esa marca que se extiende alrededor de mi cuerpo,
A ratos respira, a ratos queda en silencio
Bajo un rostro por destino solitario,
Arrebatándole el color a mí sangre.

Si pudiera, suavizaría la mañana con versos menos complicados
Expulsando de mi boca una lengua más sencilla,
Con mantras que funcionen para repetirlos cada día
Y entonces lanzarme al mundo
Como poeta que dice hacerle el amor.

Puedo fingir que soy aire
Que atraviesa los umbrales de lo herido,
Vestida de soledad y locura.

Tú, que ahondando en mis pensamientos sabes
Que he intentado saltar al vacío,
Es un deseo constante de sentir la gravedad en la piel
Porque no me alcanzan los poemas,
No me alcanzan,
Para esta sangre que corre nerviosa por mi cuerpo.

Tú sabes que estoy enraizada a la noche,
La humedad me toca y me somete
Y aunque te dedico mis rezos, estos se pierden entre el vaho
Que recoges por compasión de mis labios secos.

Mis ojos se niegan al llanto,
No logran la luz que tanto se les promete.
Como sueño difuso vienes y te refugias en mi cama,
Con una palabra a medio terminar,
Abrazas mi cuerpo.


Tumba

Busco arrancar de mi interior
La maleza que se arraiga y crece,
Sube la náusea hasta mi boca que siente la amargura,
Se revuelve en mi memoria una voz de moribundo
Y veo a lo lejos una tumba que florece
Entre los jardines de mi casa.

Antes de encerrarme beso mi cicatriz envenenada,
Puedo sentir mi aliento sobre el vacío dando voz a la palabra.
Fui costilla prestada, retumbando en mis adentros,
Un eco desgarrado que sale de mis labios
Despidiendo a estas entrañas inservibles.

Me entierro las uñas buscando desprender mi sombra,
Arrancarse la piel hasta volverse fantasma
Parece ser un acto de fe.
No tengo un nombre por el que me conozcan,
Seré un suspiro, un quejido,
El viento que se oculta en el cementerio
Regado por lágrimas sin sal en las mejillas.

El fuego que arde en las flores,
El duelo en el fondo de esta tumba,
Me atormentan los muertos que no he visitado.
Prefiero quedarme dormida en la tierra
mientras se enfría mi boca.

Pido un minuto de silencio por mi voluntad que se disuelve.
No hay consuelo en la palmada en la espalda
Ni en mirar el ataúd antes que caiga la tierra,
Llorar se ha vuelto una terapia del recuerdo,
Mi sombra se pierde bajo los escombros del cemento.













Charlotte Von T. (Zapala, Argentina. 1997). Seudónimo de Carla Navarro Torres. Proveniente de la comuna de Curacautín. Profesora de Lengua Castellana y Comunicación por la Universidad Católica de Temuco. Ha participado en diversos talleres literarios e instancias de lectura poética en Temuco. Lectora compulsiva, escribe reseñas para la Revista Trawün que realizan estudiantes de la UCT., también comenta sus diversas lecturas en la cuenta de Instagram @los_libros_de_charlotte Directora y editora en Revista Observatorio [19].