[Reflexión] Devorar‌ ‌al‌ ‌otro:‌ ‌búsqueda‌ ‌de‌ ‌la‌ ‌resistencia‌ ‌de‌ ‌las‌ ‌diferencias‌ ‌raciales‌ ‌ante‌ el‌ ‌capital – Francisca Bastidas

El feminismo surge desde una raíz burguesa, heredera del movimiento Ilustrado y siendo asequible solo para las mujeres de altas clases sociales. A pesar de que las mujeres mantienen problemáticas comunes sin importar la estratificación, tales como la imposibilidad de manifestarse democráticamente a través de las votaciones, existen factores que las diferencian, convirtiendo al feminismo en un conjunto hegemónico de mujeres blancas y aristocráticas, que podían formarse, debido a que poseían, tanto el tiempo como el dinero para financiamiento de sus estudios. En las sombras del trabajo y la explotación laboral, se encontraban las denominadas “otras mujeres” que eran obreras e indígenas, que reaccionaran ante la poca identificación que sienten con las mujeres blancas, formando el feminismo negro.

Según Jabardo (2008 ), esta corriente cuestiona al feminismo hegemónico blanco y como las mujeres de color, principalmente esclavas, no pueden tener las mismas características que las aristócratas. Ya no solamente poseen la presión de ser mujer en un mundo con un discurso hegemónico y totalizador, si no, que se sumarán múltiples factores que las oprimirán. Expone que el sexismo, la opresión de clases y el racismo están relacionadas entre sí. Esta definición tomará el nombre de Interseccionalidad, en base a lo propuesto por la socióloga estadounidense, Kimberlé Crenshaw. El feminismo posee como base, abolir las desigualdades que enfrentan las mujeres, pero desde la perspectiva de esta corriente, la percepción de la mujer negra solo puede ser comprendida por aquella que ha sufrido las denigraciones por su raza y sexo, ya que, el ser negro es ser el habitante de un cuerpo sociopolítico, que ha sido desmerecido por las aberraciones anticulturales que hemos designado hoy bajo los nombres de cánones y normas.

Algunas de las exponentes más importante de esta corriente son Audre Lorde, Angela Davis y Bell Hooks. Proponen que el feminismo hegemónico solamente representa a la corriente homogénea de las mujeres blancas, con una sola historia, educadas y urbanas, viviendo privilegiadas, mientras invisibilizan y desmerecen las experiencias de otras mujeres. Bell Hooks (2010 ) expone en su texto Devorar a otro: deseo y resistencia, la fascinación del Occidente por lo primitivo, con la finalidad de formar crisis identitarias en base a su propia necesidad de delimitar claramente a sujeto y objeto. Desde la perspectiva del patriarcado capitalista, toma desde la sexualidad el “devorar a otro”, en donde el cuerpo toma un sentido controversial, con la amenaza de controlar, consumir y transformar a los seres humanos en base al placer.

La provocación, a diferencia de la seducción, no te permite ser libre, es un chantaje mediante a la identidad. Esto puede reflejarse en la comercialización de la raza y la etnicidad desde una perspectiva de las relaciones íntimas, en donde el objetivo no es solamente poseer sexualmente, sino tener un encuentro que los cambiará. Debido a ello, es la creciente tradición occidental del deseo sexual interracial y los hombres blancos, produciendo la relación directa con la supremacía, llegando a tomar los cuerpos de las mujeres negras o de color, desde una posición de colonizadores ante la dominación, sometimiento y sumisión. La comercialización de la diferencia promueve paradigmas de consumo, a través del intercambio, por un canibalismo consumista que solo busca adueñarse de otro.

La lucha patriarcal sobre la propiedad y la comercialización, del cuerpo como algo que se debe observar, imitar, desear y poseer es solamente afirmar que el devorar al otro es tanto un poder como un privilegio proporcionado por el racismo blanco, el imperialismo y la dominación sexista. Pero a la vez, la exposición de este deseo perturba, subvierte y es capaz de crear resistencia hasta llegar a la crítica, es por ello, que las diferencias, tanto experimentales como raciales, deben dejar de ser vistas desde una forma de sometimiento. La búsqueda de la libertad y emancipación ha crecido a lo largo del desarrollo de la humanidad. Sin embargo, uno de los aspectos más controversiales es seguir con las aberraciones colonizadoras ante un color de piel diferente, experiencias y tradiciones a las que hoy debemos adentrarnos, considerando que, en nuestro país, la cultura afrodescendiente está desarrollándose de una forma latente.

Como ciudadanos y ciudadanas de un país supuestamente democrático, debemos promover el respeto y valoración a ese sujeto que es expuesto a no encajar en el modelo capitalista y globalizante de nuestro país sin identidad. Para ello, es necesario deconstruir todo el modelo de relación que se nos ha impuesto, dejando de lado la utilización de la violencia simbólica y situación que forman las espirales de violencia en múltiples contextos, que ha sido las causantes principales de la creación del movimiento interseccional a finales de los años ochenta.



Fuentes

Hooks, B. (2010 ). Devorar a otro: deseo y resistencia . En N. Araújo, & T. Delgado, Textos de teorías y crítica literarias: (del formalismo a los estudios postcoloniales) (págs. 461- 483 ). España: Dialnet

Jabardo Velasco, M. (2008 ). Desde el feminismo negro, una mirada al género y a la inmigración. . En L. Suárez, E. Martín, & R. Hernández, Feminismo en la antropología: Nuevas propuestas críticas. (págs. 39- 51). Elche, España : Universidad Miguel Hernández de Elche




Francisca Bastidas S. Estudiante de Pedagogía en Lengua Castellana y Comunicación, Universidad Católica de Temuco.